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LA NOTICIA

Un sábado y un tatuaje que cambiaron mi vida... 



Mi mujer y yo habíamos platicado acerca de hacernos un tatuaje, nunca me imaginé que ella aceptaría tal idea, pero para mi sorpresa hasta le emocionó pensar que tatuaje elegir. Fue una plática que tomó sus semanas. Hasta que un buen día, sábado para ser exacto, camino a dejar a mi niña, que es hija de mi mujer y yo la quiero como si fuera mía, que aunque gracias a Dios ella tiene a su papá, puedo tener la dicha de vivir un sueño a su lado.

Total que íbamos camino a dejarla precisamente a casa de sus abuelos (los papás de su papá), cuando de pronto mi mujer toca el tema de los tatuajes, pocos días antes yo vi un reportaje en Facebook donde recomendaban algunos diseños de tatuajes para mujeres, se lo compartí a mi mujer para que lo viera y cuando tocó el tema en este trayecto, hablamos de un diseño en particular que coincidentemente a los dos nos gustó. Dicho diseño consistía en un pequeño y discreto dibujo en la parte baja de la palma de la mano, algo así como en la foto que presento a continuación. 





Platicamos de las posibilidades, mi mujer comenzó a dibujarse algo en su mano, yo sugerí la idea de que estaría padre tatuarme una luna y una estrella (mi mujer representada por la luna, y mi niña representada por la estrella), llegamos a dejar a la niña, se bajó muy contenta como es costumbre, arrancamos y saliendo del coto donde viven los abuelos de mi niña, mi mujer voltea a mostrarme el dibujo que hizo en la palma de su mano, un dibujo muy parecido al del tatuaje que a ambos nos había gustado con la diferencia que su dibujo eran un par de estrellas, no una que representaba a su hija, (a mi niña), sino dos, si DOS! En ese momento, noté un brillo particular e inolvidable en su mirada, yo aferrado al volante, con las manos sudorosas, sin saber si seguir atento a los coches de alrededor, o gritar como loco, decido ver directo a los ojos a mi mujer y exclamar "¡No! ¡¿En serio?!. El brillo en sus ojos se agudizó, mi nerviosismo y emoción aumentaron considerablemente y mi única reacción, fue no reaccionar, pasmado continué manejando, en shock, sin poderlo creer, gritando enloquecidamente por dentro, lleno de emoción, con la incredulidad de un niño cuando en su cumpleaños le regalan el juguete con el que siempre soñó, con esa misma incredulidad seguía manejando yo. Ante la extrañeza de mi mujer al no ver alguna reacción extrovertida de mi parte, decidí detenerme en un restaurante para bajarme a desahogar mi contenida emoción en los brazos de mi mujer, darle las gracias y comenzar a asimilar la realidad de mi mas grande sueño, casualmente, el restaurante al que llegamos ese día fue el mismo en el que, meses antes, en una plática utópica habíamos decidido ponerle Sebastián a nuestro hijo o Cassandra a nuestra hija... 

Así fue como un sábado cualquiera se convirtió en un sábado relevante, y un tatuaje inexistente se convirtió en el mejor pretexto... 



¿Cual es tu historia con final en sonrisa? 

1 comentario:

  1. que hermosa historia... y llego al mundo un personita muy importante y que les va a llenar la vida, mi querido SEBASTIN, completaron el universo...EL SOL , LA LUNA Y DOS BRILLANTES ESTRELLAS...

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